Tránsitos planetarios 2026: la guía para un año bisagra que redefine nuestra vida

Los tránsitos planetarios 2026 nos presentan un año bisagra, un punto en el que ya no podemos sostener lo que sosteníamos por costumbre. Los tránsitos principales del año nos empujan hacia una transformación profunda: mental, emocional y práctica. No es un movimiento caótico, sino un llamado a vivir con más coherencia, más presencia y más verdad.

Plutón avanza por Acuario y derriba estructuras internas y externas que ya cumplieron su función. Neptuno inicia su tránsito por Aries y nos invita a encarnar lo que creemos. Urano entra en Géminis y revoluciona nuestra mente, nuestras ideas y nuestra manera de decidir. Saturno, desde los primeros grados de Aries, nos pide seriedad, límites y dirección real.

El año no se vive de forma lineal. Tiene tres actos muy definidos, tres etapas energéticas que marcan el ritmo de nuestro proceso y de lo que nos pasa por dentro.

El trasfondo del año: Saturno y Neptuno inauguran un ciclo en 0° Aries

La conjunción Saturno–Neptuno del 20 de febrero de 2026, exactamente en el grado 0 de Aries, es uno de los eventos más relevantes de los tránsitos planetarios 2026 —y de la década en general. El grado 0 de Aries simboliza el inicio de todo: el primer impulso, la chispa que abre un ciclo, la energía pura de nacimiento.

Que Saturno, planeta de estructura, responsabilidad y realidad, se encuentre aquí con Neptuno, planeta de visión, sensibilidad y disolución, marca un reinicio profundo a nivel psicológico, espiritual y práctico.

Esta conjunción trae un llamado a unir inspiración con acción, visión con disciplina, propósito con realidad.
Nos obliga a revisar creencias, sueños, miedos y hábitos que ya no acompañan la versión que estamos empezando a ser.

Es un tránsito que colorea todo el año y que inicia un ciclo de aproximadamente 36 años. Lo que definamos ahora no es pasajero: tiene raíces.

Tránsitos planetarios 2026: Enero a mayo: instalar un nuevo sistema interno

El año comienza con una sensación de reacomodo. No es crisis, pero sí presión.
Sabemos que algo necesita orden, que ciertos ciclos deben cerrarse y que hay emociones que llevaban tiempo esperando que las escucháramos.

Saturno en Aries marca límites internos claros. Nos obliga a mirar la vida con honestidad.
En febrero y marzo, Mercurio retrógrado en Piscis abre una purga emocional: memorias, duelos, viejos patrones, temores profundos. Puede sentirse como confusión, pero es limpieza. Es espacio que se libera para lo nuevo.

Marte se mueve por territorios que exigen estrategia, rebeldía, sensibilidad e impulso. No hay estabilidad perfecta, pero sí señales claras sobre dónde estamos y hacia dónde necesitamos movernos.

Este primer acto nos invita a:

  • soltar lo que está agotado,
  • ordenar lo cotidiano para bajar ruido mental,
  • descansar más de lo habitual,
  • cerrar asuntos pendientes,
  • dejar de sostener historias internas que ya no encajan.

Fechas clave:

  • 20 enero: Saturno sextil Urano — cambios realistas y sensatos.
  • 20 febrero: conjunción Saturno–Neptuno — nacimiento de un nuevo ciclo.
  • 28 marzo: Saturno sextil Plutón — decisiones maduras y estructurales.

Tránsitos planetarios 2026: Junio a octubre: aceleración y renacer

A partir de junio, el clima cambia radicalmente.
La entrada de Urano en Géminis enciende nuestra mente:
más ideas, más conversación, más claridad, más intuición mental.
Sentimos que podemos ver caminos que antes estaban ocultos.

La llegada de Júpiter a Leo despierta confianza, creatividad y deseo de expresión.
Queremos avanzar, mostrarnos, crecer, movernos.
Es una etapa en la que lo que estaba dormido se reaviva.

Entre junio y julio, Mercurio retrógrado en Cáncer nos invita a revisar el pasado emocional: familia, origen, hábitos afectivos, necesidades reales de seguridad. Lo que aparece allí no es para quedarse, es para ordenarse.

En agosto, los eclipses marcan un punto de giro:

  • el eclipse en Leo abre un renacimiento identitario,
  • el eclipse en Piscis cierra una etapa emocional que ya no sirve.

Este segundo acto nos muestra qué se mueve, qué renace y qué necesita transformarse. Es el tramo en el que la vida va rápido porque ya tenemos más claridad.

Fechas clave:

  • 20 junio: Urano cuadra al Nodo — giro de dirección.
  • 15 julio: Urano sextil Neptuno — claridad intuitiva.
  • 18 julio: Urano trígono Plutón — cambio irreversible.
  • 20 julio: activaciones de Júpiter — creatividad + tensión + expansión.
  • 1 septiembre: Júpiter trígono Saturno — estabilidad y construcción sólida.

Tránsitos planetarios 2026: Octubre a diciembre: la claridad final

El último tramo del año es el más intenso, pero también el más honesto.
Plutón, Neptuno y Saturno se ponen directos
y la energía cambia: todo se ve con nitidez.
Lo que estaba confuso se ordena. Lo que estaba sostenido por miedo se suelta. Lo que estaba pendiente se enfrenta.

Venus retrógrada en Escorpio remueve nuestras verdades afectivas:
qué deseamos de verdad, qué nos duele, qué vínculo necesita transformarse, qué emoción pide ser dicha.
Luego Mercurio retrógrado en Escorpio extiende esa claridad a la mente y la comunicación.

No es dramático. Es preciso. Es profundo.
Este tramo nos invita a tomar decisiones que nos permiten cerrar 2026 en coherencia interna.

Fechas clave:

  • 11 noviembre: Júpiter oposición Nodo — revisión de propósito.
  • 29 noviembre: Urano trígono Plutón — consolidación de cambios.
  • 2 diciembre: Júpiter trígono Quirón — integración emocional.

Un año que redefine nuestra vida desde dentro hacia fuera

2026 nos pide verdad.
2026 nos pide coherencia.
2026 nos pide tomar la vida en las manos en lugar de sostenerla por inercia.

El año limpia primero, acelera después y ordena al final.
Cada acto nos muestra una capa distinta de lo que necesitamos ver.

Al terminar este proceso, podremos llegar al 2027 con:

  • menos peso emocional,
  • más claridad,
  • una identidad renovada,
  • y una vida más alineada con quienes somos hoy.

Los tránsitos planetarios 2026 redefinen nuestra relación con el mundo, con los demás y con nosotros mismos.
Abre un ciclo completamente nuevo —adentro y afuera— y nos devuelve a un punto esencial: vivir desde la autenticidad y no desde el hábito o la costumbre.

Si 2026 pide verdad, dejemos que nuestras decisiones la reflejen. El año abre un nuevo ciclo: lo que elijamos sostener ahora será la base del futuro que viene.